"Hay que incitar a pensar, reír y pelear contra la apatía, aburrimiento, pensamiento único y la idiotez que provoca la indiferencia"

miércoles, 13 de febrero de 2013

Nos queremos ir de aquí

Me llamo Pedro Daniel Sánchez Morales, tengo 20 años y soy estudiante. Estoy en mi primer año de carrera, de comunicación audiovisual para ser más exactos, y tengo muy claro que quiero graduarme también en periodismo. Además soy técnico superior en producción de audiovisuales, radio y espectáculos, he estado de prácticas durante 3 meses en una televisión autonómica, he escrito en un periódico local durante varios meses y algunas cosas más. Y tengo toda una vida por delante. ¿Maravilloso no? Pensareis algunos, un futuro prometedor. Y una mierda.

La semana pasada, no recuerdo el día exacto, veía Espejo Público en Antena 3 mientras desayunaba, no suelo verlo por motivos de horario, a esas horas estoy en otras cosas, pero aquel día me tocó. En el programa recordaban como el día anterior la embajadora de Ecuador presentó en directo el programa Prometeo de su país. El programa busca fortalecer las capacidades de investigación de diversos centros e instituciones del país a través de la vinculación con investigadores extranjeros y ecuatorianos residentes en el exterior. Es decir pretende atraer a diversos profesionales de ciencia, tecnología, innovación y productividad a Ecuador.

Bien, ese mismo día, Susana Griso dio pasó algunas de las llamadas que había recibido el programa para dejar el curriculum e intentar formar parte del proyecto. Una de ellas me llamó mucho la atención. No es que me sorprendiera la situación de aquella persona, seguro que hay muchísimas más de manera similar, si no que me dí cuenta de que esa situación la podemos vivir cualquiera de nosotros, yo mismo,  en unos años. Y no hablo solo de futuro, pues como he dicho la situación de este chico es la de muchos. 

No recuerdo su nombre, tenía treinta y algunos años además de cuatro licenciaturas (tres en España y una en EE.UU), dos masters, un Doctorado Cum Laude (máximo reconocimiento académico en nuestro país), mas de veinte títulos postgrado y estaba acabando su segunda tesis doctoral. También contó el caso de su pareja: dos licenciaturas, dos masters y unos cuantos títulos postgrado, si no recuerdo mal. Hasta aquí todo increíble, la envidia de cualquier persona con ambiciones en la vida. El problema no era su preparación ni mucho menos, el problema estaba en que él ganaba 800 euros mensuales. Ella 400. 

El muchacho estaba indignado, indignado con su país, y no lo dijo, pero seguro que lo estaba también con su clase política, con su base, con la sociedad misma, con nuestra pobre cultura, con nuestros medios de comunicación, con nuestra "democracia", con nuestra "justicia"  y con la vergüenza maloliente que desprendemos. Pedía a gritos salir de aquí, donde fuese, no dijo lugar, solo pedía que fuese fuera de nuestras fronteras. 

¿Saben una cosa señores? No es el único que lo pide, por suerte para ustedes o por desgracia para nosotros si es uno de los pocos que tuvo la oportunidad de hacerlo público. Y no quieren darse cuenta pero nos están echando señores, no nos queremos ir, nos están echando. Como decía Beatriz Talegón, "no nos quereís escuchar", "nos tenéis aquí y ni siquiera venís a preguntarnos cual es nuestro punto de vista", no quieren escuchar a su futuro, no nos dan voz y van a conseguir quedarse sin él. Y no hablo solo de crisis, una de las consecuencias. No, no nos engañemos. El problema está en la base, en la base de nuestra educación, de nuestra cultura, de nuestra clase política. Problema que ha dado lugar a muchas consecuencias, aunque en algunas bocas solo esté la economía. 

Yo quiero quedarme, pero me van a hacer irme. Vivimos en un país donde pegamos un tijeretazo a la educación, pero le salvamos el culo con 30.000 millones a quién no se los merece. Un país donde un juez que quiere hacer justicia es procesado. Un país donde los que tienen que dar ejemplo son los menos ejemplares. Un país donde el cohecho, la prevaricación, la malversación de caudales públicos son algunos de los primeros platos de cada día. Un país de trajes, de sobres, de corrupción urbanística. Y no hablo de lados, hablo de clases. Un país donde si intentamos decir la verdad se nos señala. Un país donde si un periodista habla con claridad pedimos su cabeza. Un país donde pocos valoramos a los que no quieren ayudar de verdad. Un país donde la cultura vale un 21% más. Un país que quiere a Belén Esteban como presidenta del pueblo. Un país donde cada uno va su jodido interés. Un país donde nadie escucha a nadie. Podría seguir, pero me agotan, colman mi paciencia. 

Verán ustedes, yo no quiero vivir aquí.  O por lo menos no de esta manera, con estas condiciones. Siempre suelo decir que soy único, pero en este caso creo que me equivoco. Hagan algo señores y háganlo rápido. Por que nos tienes hasta los cojones. 


2 comentarios:

V4LLe dijo...

Te daba una medalla por el pedazo de texto, has escrito lo que pienso de los pies a la cabeza. ¡Ole tus huevos Pedro! Ya somos dos los que pensamos irnos de aquí mientras unos sinvergüenzas sigan dirigiendo el país.

Pedro Pale dijo...

¡Muchas gracias Valle! Me alegra saber que hay más gente que piensa como yo. Esto es cosa de muchos, es cosa de todos.